FOTOGRAFÍA INFANTIL

¿Te gustaría conseguir fotografías
que emocionen?

Texto y fotografías: Yolanda Martínez

Creo que todos los fotógrafos buscamos que nuestras imágenes tengan ese punto emotivo que transmite sentimientos ; ese es, al menos, uno de mis objetivos cuando intento captar momentos con encanto.

La fotografía infantil, sin duda, es una de mis favoritas; sobre todo, porque es una disciplina muy versátil. Los niños nos ofrecen miles de momentos llenos de emoción que, sólo cuando son pequeños, muestran con naturalidad y de manera espontánea.

Me encanta la facilidad que tienen los niños para adaptarse a todo, por su sinceridad, inocencia y ternura…, pero lo que más me fascina es su espontaneidad, factor que siempre juega a nuestro favor; dándoles libertad, ellos mismos nos mostrarán aspectos de su personalidad que podremos reflejar en las imágenes, fotografías que dejarán huella, que recordaremos en el tiempo, que se quedarán grabadas en la memoria.

La fotografía infantil se puede clasificar en fotografía de bebés y/o recién nacidos, y de adolescentes. Hay consejos de carácter general que se pueden aplicar en ambas clasificaciones, porque son comunes a todos los estilos fotográficos dentro de la categoría de «retrato», pero también existen aspectos diferenciales y característicos de la fotografía infantil.

En este artículo, basado en mi experiencia, me centraré en la fotografía de niños desde los 2 años (momento aproximado en que nos pueden entender, siendo dirigidos ), hasta los 10-12 años, etapa que marca un cambio en la personalidad, ya que tienden a inhibir ciertas conductas en determinados momentos y pierden esa espontaneidad a la que antes me refería. Estas diversas circunstancias nos obligan, por tanto, a dirigir nuestra sesión fotográfica de forma diferente en cada caso.

Así pues, establecemos una clara diferencia entre «fotografía adulta», en la que las directrices de la sesión son marcadas por el fotógrafo, dirigiendo a sus modelos, fomentando la complicidad con la persona retratada y componiendo según su criterio, y la «fotografía infantil», donde resulta mucho más complejo que todo fluya como uno espera.

No obstante, con los niños se abre todo un mundo de posibilidades.